Cóctel: Bloody Mary

jueves, enero 3


Queridos amigos virtuales,

Una noche como otra cualquiera me dirigí a la sala de fiestas de mi hotel para charlar con mi querido barman, Alessandro, con el que no había tenido oportunidad de intercambiar impresiones desde mi llegada, pero para desgracia de mi frágil ilusión seguía tan ocupado con su trabajo como de costumbre últimamente.

Cuando conseguí charlar con él sentí que las cosas habían cambiado. Quizá eran imaginaciones mías, pero nada personal salió de nuestras bocas a pesar de hacer meses que no nos veíamos. El aire tan sólo dibujó la historia de otro de sus cócteles. Como en tantos otros casos, las leyendas se arremolinaban en torno al bloody mary en una vorágine de rojos misterios.

Harry MacElhone, Fernand Petiot, George Jessel... las vidas de muchas personas se entrelazan en la historia de este cóctel, pero lo primero que Alessandro me contó, para empezar su relato, es que hubo un barman escocés, famoso en su época, que viajó sirviendo tras numerosas barras del mundo. Su nombre era Harry MacElhone. Durante su estancia en Londres, en el año 1921, publicó su primer libro de cócteles. Muchos más vinieron después de este, de hecho publicó libros de recetas durante toda su vida, pero la primera referencia que encontramos al bloody mary es en la edición de 1941 de su "ABC of Mixing Cocktails", con una receta de vodka y zumo de tomate llamada red mary.

Alessandro continuó relatándome la historia más conocida de todas las que giran en torno al cóctel, la del francés Fernand "Pete" Petiot, que sirvió en el Harry’s New York Bar, en el París de los años 20, y que inventó la receta del bloody mary bautizándola con ese nombre en honor a la reina Mary Tudor. Allí, John Jacob Astor se enamoró del cóctel, y en 1933, cuando terminó la prohibición sobre las bebidas alcohólicas en Estados Unidos, se llevó a Pete y su bebida al hotel St. Regis de Nueva York —propiedad de la familia Astor—. Los presentó en el conocido salón del hotel —el King Cole Bar— y la fama del cóctel se propagó rápidamente, primero como excelente remedio para la resaca y después como una de las bebidas predilectas para abrir el apetito antes de la comida.

Bien, se cree que Fernand inventó esta receta en 1921 en el Harry’s New York Bar de París, local que no se hizo famoso hasta 1923 y que era propiedad de Harry MacElhone, quién no incluyó la bebida en sus libros hasta 1941. Sí, queridos, Fernard fue empleado de Harry, y llama la atención que éste no la publicara antes habiéndola servido en su bar de manos de Fernard.

Después, en el año 1955, un famoso actor cómico de origen americano, llamado George Jessel, se adjudicó la creación del cóctel en el San Mateo Times, señalando que lo había inventado alrededor del 1939. En una campaña publicitaria del Vodka Smirnoff que se produjo en 1955, se citó repetidamente en varias publicaciones que Jessel era el inventor de la bebida, y no era otro que el importante Lucius Beebe —autor del libro Stork Club Bar y contribuyente habitual del New York Herald Tribune en temas de bebidas alcohólicas— quién lo afirmaba.

Más tarde, en julio de 1964, Fernard Petiot fue entrevistado en la New Yorker Magazine. El tema de la entrevista era la invención del bloody mary, y en ella dijo que George Jessel afirmaba ser el inventor de la bebida, pero que no era más que vodka con zumo de tomate cuando él la había cogido, sugiriendo que no era suya la fórmula base original, pero sí la receta que ha perdurado hasta nuestros días.

Sea cual sea la verdad, lo cierto es que de nuevo una mujer es la inspiración para este cóctel, aunque no se trataba de una dama conocida por sus virtudes o su belleza. La reina Mary Tudor de Inglaterra fue apodada María la Sanguinaria —bloody mary, en inglés— porque durante sus cinco años de reinado llevó a la hoguera a más de trescientos protestantes con la intención de restaurar el catolicismo. Y el cóctel fue llamado así por su color rojo, en referencia a la sangre de los protestantes vertida en aquella época. Un horror, queridos.

Bloody Mary- 3/10 partes de vodka [4’5cl.]
- 6/10 partes de zumo de tomate [9cl.]
- 1/10 parte de zumo de limón [1'5cl.]
- Dos cucharaditas de salsa Worchestershire
- Unas gotas de tabasco
- Una pizca de pimienta negra
- Una pizca de sal
- Un destello de carácter
- Adorno: rama de apio, rodaja de limón y aceituna
- Cristalería: vaso highball
- Tomar: antes de la hora de comer

Echar en un vaso highball el vodka, el zumo de limón, dos cucharaditas de salsa Worchestershire, unas gotas de tabasco, aderezar con una pizca de sal y otra de pimienta negra recién molida, al gusto. Añadir al vaso varios cubitos de hielo, aproximadamente hasta que el líquido alcance la mitad del recipiente, y después completar el resto con el zumo de tomate. Remover suavemente, por ejemplo pasando el cóctel del vaso a otro recipiente un par de veces. Finalizar adornando con la rama de apio, la rodaja de limón y la aceituna, y disfrutar a ritmo de una suave música sintiendo la caricia de la brisa de la mañana. Exquisito. Ideal para los días de resaca.

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Diamantes... 5

  1. Escrito por Blogger Patri

    martes, febrero 19, 2008 10:37:00 p. m.

    Fantástico tú blog. Gracias por tú correo. Acabo de añadirte. Un abrazo

     
  1. Escrito por Anonymous Choni Rematada

    domingo, febrero 24, 2008 8:45:00 p. m.

    Me gusta mucho el Bloody Mary. La cantaron las Ketchup en eurovisión. Jo, que temazo tronca

     
  1. Escrito por Blogger Álvaro

    miércoles, octubre 01, 2008 9:55:00 a. m.

    Bendito Bloody Mary!

     
  1. Escrito por Anonymous Pamela

    miércoles, octubre 01, 2008 1:00:00 p. m.

    Querida Patri,

    Gracias por tus palabras, como siempre digo, son un consuelo para mi espíritu.

    Siempre tuya,
    Pamela

     
  1. Escrito por Anonymous Pamela

    miércoles, octubre 01, 2008 1:01:00 p. m.

    Querido Álvaro,

    A Dior doy gracias de su existencia, sin ninguna duda.

    Siempre tuya,
    Pamela

     

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