Carta para Václav

miércoles, abril 9


Mi querido Václav,

Sé que no querrás saber nada de mí ni de lo que tengo que decirte, y lo comprendo. Sólo espero que llegues a leer mis palabras antes de que tus fuertes manos las desgarren para condenarlas al olvido.

Primero, y lo más importante, quiero que sepas que bajo ningún concepto pretendí hacerte daño. Mis sentimientos por ti, aunque prematuros, eran sinceros y bienaventurados. Nacían de una sensación cálida e inesperada que se arremolinó en mi corazón sin avisar, llenándome de una fuerza que todo mi ser anhela desde que tengo uso de razón.

En la fresca penumbra de la noche nos sentimos intrépidos, llenos de un coraje casi trascendental. Sin duda fuimos afortunados durante aquellos breves instantes. Sin embargo, no podíamos dar la espalda a la evidencia que la luz de la realidad mostró ante nosotros por la mañana. Fuimos víctimas de unas circunstancias que nos vendaron los ojos como a niños, ciegos de ilusión. Pero no somos niños, Václav, somos adultos con responsabilidades que debemos asumir, con nosotros mismos y con los que nos rodean.

Espero que lo entiendas e imploro tu perdón, desde lo más profundo de mi alma y con toda sinceridad.

Te quiso, con todo su corazón,
Pamela

Posdata:
El hombre con el que me viste en el ascensor no era más que un insolente y pobre diablo que tuvo la suerte de toparse conmigo en el lugar y momento menos indicados. Siento haber tomado tan drástica y lamentable solución pero, querido, no se me ocurría otra manera de apartarte de mí. ¡Eres rematadamente obstinado!

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Diamantes... 2

  1. Escrito por Anonymous Iereas

    miércoles, noviembre 05, 2008 8:26:00 p. m.

    Es una pena que este tipo de momentos sean tan cortos. Pero también esa es su magia para vivirlos más intensamente

    Oh oh oh ohhhohohohohhooooooohh

     
  1. Escrito por Anonymous Pamela

    jueves, noviembre 06, 2008 9:46:00 a. m.

    Querido Iereas,

    Sí, es una lástima de las que más lástima dan, desde luego. Si de mí dependiera, el amor flotaría a nuestro alrededor para siempre, envolviéndonos en un halo de eterna felicidad.

    Siempre tuya, oh,
    Pamela

     

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